mar

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Es que para mi vale más una vida incierta llena de regalos regados dentro del mar, que esa “estabilidad”, que vuelve a mi vida una piscina donde toco el fondo, donde no sirve de nada saber nadar por la total certeza de que uno no se va ahogar.

Ahogándome fue que conocí el mar, ahogándome fue que nadé por primera vez, antes nada era una ilusión, era una piscina con suelo. Yo quiero alejarme de la orilla porque me encanta nadar en ilusiones sin saber que esperar.